Hablemos de Inmigrantes

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Para esta reposición de la muestra “Rastros y Rostros. Inmigración y Diversidad Cultural” recibimos un texto (que en realidad son dos) que aporta a este trabajo una dimensión que queríamos integrar desde el año pasado y que tiene que ver con el proceso nunca acabado de inmigración en nuestro país.

Un texto tan actual que, lamentablemente, se sigue actualizando. Quizás debería comenzar diciendo “el pasado 18 de septiembre…”

Hablar de inmigración no es hablar de pasado, es repensarnos a diario y entender que nos seguimos construyendo culturalmente.

Agradecemos este texto y los invitamos a leer esta primera parte.

LA IDEA DE RAZA: una categoría inventada para dominar.
Cristian Escribano.
Ensayo basado en las ideas y categorías de “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina” de Aníbal Quijano.

El pasado 14 de abril la comunidad senegalesa residente en la Ciudad de Buenos Aires sufrió una dura represión, por esa misma fecha Italia negó el arribo e ingreso de 600 migrantes de origen africano a cualquiera de sus puertos del Mediterráneo; hacinados en un barco que los traficaba (como hace 200 años) terminaron recalando en España. Esa misma Italia (entendida como nación) que necesitó migrar a “un mundo mejor” escapando de la miseria o de la guerra ahora le cerraba las puertas a otros migrantes. Principalmente los Estados Unidos, las naciones europeas, China y otros estados, a través de sus empresas que precisan de materias primas, han encontrado en la tragedia africana un espacio nuevamente disponible para un nuevo ciclo de enriquecimiento o reproducción capitalista basado en la expoliación de recursos naturales. En nuestra cotidianeidad podemos escuchar, e incluso casi decir y decirnos: trabajé como un negro, este es un negro, entre otros calificativos utilizados como insulto o para describir trabajos o actividades que no debieran corresponderse con nuestra posición social, nuestra mayor o menor educación, clase o, simplemente, una tonalidad de piel más o menos blanca.

¿Qué fenómeno histórico produjo que naturalicemos esta categorización sobre un enorme sector de la población mundial?

¿Podemos pensar la idea de raza sin tener en cuenta las formas de dominación instauradas como resultado de la expansión colonial, producto del nacimiento de un nuevo patrón de orden mundial? ¿Por qué, a pesar de los procesos de descolonización y la ampliación de derechos en todos los órdenes, desde el nacimiento de la modernidad, continúan operando en nuestros días clasificaciones sociales que funcionan como herramientas de dominación y/o discriminación? ¿Cuál fue el proceso histórico cuya potencia fue tal que permitió la sedimentación de estas clasificaciones que permiten la dominación y violencia institucional basada en la categoría de raza y que encuentra el apoyo o, por lo menos, no moviliza en su contra a vastos sectores sociales?

Puesto en otras palabras: qué hace qu,e a pesar del maltrato policial y por lo tanto institucional a, por ejemplo, los inmigrantes senegaleses, no nos encontremos con una población local movilizada alzando las banderas en contra de la discriminación.

Hace menos de un mes moría el peruano Aníbal Quijano, uno de los pensadores más lúcidos que nos dio latinoamérica y que repensó la invención de la categoría de raza. Creemos que es necesario rescatar su pensamiento en el marco de un mundo que pareciera recuperar y profundizar sus peores herramientas de dominación basadas en la discriminación. Dejemos que el maestro hable:

Raza: una categoría inventada para dominar

La globalización en curso es, en primer término, la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y la del capitalismo colonial/moderno y eurocentrado como un nuevo patrón de poder mundial. Uno de los ejes fundamentales de ese patrón de poder es la clasificación social de la población mundial sobre la idea de raza, una construcción mental que expresa la experiencia básica de la dominación colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder mundial, incluyendo su racionalidad específica, el eurocentrismo.

La idea de raza, en su sentido moderno, no tiene historia conocida antes de América.

Quizás se originó como referencia a las diferencias fenotípicas entre conquistadores y conquistados, pero lo que importa es que muy pronto fue construida como referencia a supuestas estructuras biológicas diferenciales entre esos grupos. La formación de relaciones sociales fundadas en dicha idea, produjo en América identidades sociales históricamente nuevas: indios, negros y mestizos y redefinió otras. Así términos como español y portugués, más tarde europeo, que hasta entonces indicaban solamente procedencia geográfica o país de origen, desde entonces cobraron también, en referencia a las nuevas identidades, una connotación racial. Y en la medida en que las relaciones sociales que estaban configurándose eran relaciones de dominación, tales identidades fueron asociadas a las jerarquías, lugares y roles sociales correspondientes.

Con el tiempo, los colonizadores codificaron como color los rasgos fenotípicos de los colonizados y lo asumieron como la característica emblemática de la categoría racial. Esa codificación fue inicialmente establecida, probablemente, en el área britano-americana. Los negros eran allí no solamente los explotados más importantes, pues la parte principal de la economía reposaba en su trabajo. Eran, sobre todo, la raza colonizada más importante, ya que los indios no formaban parte de esa sociedad colonial. En consecuencia, los dominantes se llamaron a sí mismos blancos.

En América, la idea de raza fue un modo de otorgar legitimidad a las relaciones de dominación impuestas por la conquista. La posterior constitución de Europa como nueva id-entidad después de América y la expansión del colonialismo europeo sobre el resto del mundo, llevaron a la elaboración de la perspectiva eurocéntrica de conocimiento y con ella a la elaboración teórica de la idea de raza como naturalización de esas relaciones coloniales de dominación entre europeos y no-europeos. Históricamente, eso significó una nueva manera de legitimar las ya antiguas ideas y prácticas de relaciones de superioridad/inferioridad entre dominados y dominantes. Desde entonces ha demostrado ser el más eficaz y perdurable instrumento de dominación social universal, pues de él pasó a depender inclusive otro igualmente universal, pero más antiguo, el inter-sexual o de género: los pueblos conquistados y dominados fueron situados en una posición natural de inferioridad y, en consecuencia, también sus rasgos fenotípicos, así como sus descubrimientos mentales y culturales. De ese modo, raza se convirtió en el primer criterio fundamental para la distribución de la población mundial en los rangos, lugares y roles en la estructura de poder de la nueva sociedad. En otros términos, en el modo básico de clasificación social universal de la población mundial.

En términos de Quijano la idea de raza es, literalmente, un invento. Un invento efectivo que sigue reproduciendo la discriminación tanto mundial/institucional como social/personal. Un mecanismo efectivo que, lamentablemente, aún perdura.

Bibliografía: Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. Aníbal Quijano.

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