Baldosas por la Memoria en Río Ceballos

baldosa

Mañana, a las 17 hs. estaremos junto a la Comisión del Parque de la Memoria de Río Ceballos, la Coordinadora de Barrios X Memoria y Justicia de Buenos Aires y la Municipalidad de nuestra ciudad, en la Capilla Histórica para confeccionar tres baldosas que llevarán los nombres de los desaparecidos/asesinados de Río Ceballos que serán emplazadas el 23 de Marzo en la vereda de la Capilla.

Las haremos acompañados y en colaboración de los familiares y amigos de las 15 víctimas del terrorismo de estado de la última dictadura militar y de todos aquellos vecinos que quieran acercarse a compartir y construir nuestra memoria.

POR AQUÍ TRANSITARON

ELBA PUCHETA 26/05/76
RAÚL SUAREZ 26/05/76
ALEJANDRO MORALES 26/05/76
DANIEL SAN MARTIN 29/03/76
MARIO GRAIEB 29/03/76
ALDO CAMAÑO 29/03/76
HUGO JUNCO 04/08/76

JOSÉ MOYANO 03/04/76
JOSÉ ANDRADA 04/08/76
PATRICIA COLOMBETTI 22/04/75
LILIANA COLOMBETTI 09/04/76
OSCAR BULACIO 09/04/76
ALFREDO D’ANGELO 04/03/76
RAUL BROGIN 16/09/77
JORGE ANGEL SHUSTER 04/12/75

MILITANTES POPULARES
DESAPARECIDOS/ASESINADOS
POR EL TERRORISMO DE ESTADO

COMISION PARQUE DE LA MEMORIA
GRUPO TICA HEN
MUNICIPALIDAD DE RIO CEBALLOS

Además se confeccionara una baldosa por el único desaparecido de Salsipuedes, HERNAN LINDOR TORRES (19/12/75), que será colocada para la inauguración del Parque de la Memoria de esa localidad el 24 de Marzo.

También estarán presentes la Biblioteca Popular Sarmiento y la Biblioteca Aragón King para recibir cada una un libro que traerá la Coordinadora de Buenos Aires sobre el proyecto de Baldosas X la Memoria que llevan adelante desde el año 2005 para que, de esta manera, sea material accesible a toda la comunidad.

Agradecemos a la Municipalidad de Río Ceballos y a la empresa General Urquiza quienes proporcionaron pasajes y hotel para los cuatro miembros de la Coordinadora de Barrios X Memoria y Justicia y los materiales para llevar a cabo esta actividad.

La Memoria de un Pueblo se construye entre todos.

Memoria

baldosas-x-la-memoria-i-1-638

La memoria es algo fundamental para el cuidado de nuestro patrimonio y para la construcción de la identidad de una comunidad.

Es por esto que Tica Hen, Parque de la Memoria de Río Ceballos y la Municipalidad de Río Ceballos estamos organizando una actividad para recordar a los desaparecidos de nuestra ciudad durante el Terrorismo de Estado que asoló a nuestro país entre los años 1976 y 1983. Contaremos con la colaboración de la Coordinadora de Barrios X Memoria y Justicia (Buenos Aires),

Dicha actividad comenzará el 4 de Marzo, en que miembros de la Coordinadora de Barrios X Memoria y Justicia visitarán nuestra ciudad para la confección de las baldosas, acción a la que están invitados familiares de desaparecidos y la comunidad en general. Culminará el 23 de Marzo por la noche en que las baldosas serán colocadas en la vereda de la Capilla Histórica.

Esta acción tiene como fin homenajear a los desaparecidos y asesinados por el terrorismo de estado de Río Ceballos llevándolos a los lugares por donde ellos caminaron, vivieron y disfrutaron, donde aún, incluso, militaron, antes de que el horror se los llevara para siempre. De esta forma, también, pretendemos crear conciencia y dar a conocer estos hechos a quienes por alguna u otra razón no se acercan al Parque, en donde la memoria de ellos se mantiene siempre despierta. De eso se trata, despertar a la comunidad ante estos hechos y que sepan que nuestra ciudad no es ajena a la historia del país, que quienes caminen por Río Ceballos también conozcan sus pasos.

La idea nace con la intención de generar una acción que lleve el nombre de las víctimas de la última dictadura militar a espacios más masivos y transitados al mismo tiempo en que se conmemoran los 41 años del Golpe Militar. Recordamos, entonces, que en Buenos Aires, desde el año 2005 se vienen realizando baldosas con los nombres de los detenidos desaparecidos y asesinados en los espacios públicos. Nos comunicamos con la Coordinadora X Barrios por la Memoria y Justicia y ellos accedieron a participar, trayendo su proyecto a Río Ceballos para confeccionar las tres primeras baldosas que, esperamos, no sean las últimas.

Es un placer poder trabajar y organizar esta actividad con el Parque de la Memoria de Río Ceballos y contar con el apoyo de la Municipalidad, hoy más que nunca nos parece importante el compromiso de los gobernantes con el pedido de Memoria y Justicia poniéndose al hombro el compartir  la organización y las gestiones necesarias para llevar a cabo este homenaje.

 

Noche de los Museos

En este momento hay un montón de gente disfrutando de la Noche de los Museos en todas partes del país. Para nosotros son estos momentos en los que, más que nunca, vale la pena reflexionar sobre nuestra propia localidad y el Museo de la Ciudad que alguna vez tuvimos.
Hace seis meses decíamos que una de las formas de conmemorar el Día Internacional de los Museos era, quizás, recordando, reflexionando y apropiándonos.
Hoy sumaríamos que otra forma de llevarlo a cabo es comprometiéndonos. Lo que conforma la colección de un museo es el patrimonio de todos nosotros como comunidad como lo es cualquier manifestación cultural por lo que también es deber nuestro su cuidado y preservación.
Río Ceballos tuvo un museo… es algo que nos repetimos a menudo, a veces con bronca, otras con tristeza, en algunos casos hasta con apatía. Nosotros creemos que recuperar el museo es posible y estamos trabajando para que volvamos a tener este espacio tan necesario para nuestra ciudad colaborando con la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Río Ceballos, quienes se están ocupando de forma comprometida con este tema.
Tica Hen realiza muchas y diversas acciones que tienen que ver con nuestro patrimonio sin perder de vista, nunca, este compromiso que asumimos: la recuperación del Museo de la Ciudad desde el Municipio. Porque mientras este espacio sea del Estado podremos colaborar, controlar y cuidar lo que nos pertenece, porque el Estado somos nosotros y aunque los gobiernos cambien, los ciudadanos de Río Ceballos siempre tendremos los mismos intereses e inquietudes y eso es una gran fortaleza, ese es el compromiso que tenemos que asumir para que no vuelva a pasar lo que nos pasó. Pero, ante todo, es importante que tengamos en cuenta que este espacio que pretendemos tener ya existió antes, producto del trabajo desinteresado de un grupo de personas que lo llevó a cabo, pioneros de estas ideas que nosotros también tenemos. Y siendo así, entonces, nos parece necesario seguir construyendo porque la mitad del camino ya está allanado y comenzar de nuevo sería gastar energías en vano pero, ante todo, olvidar parte de nuestra historia.
Como hemos ido comentando en el transcurso de este año, existen inventarios y fichas de la colección del museo: El inventario original (aunque no el último) está en manos de Carlos Iglesias (quien lo recibió del Dr. Rodolfo Sarmiento, motor del museo), quien generosamente dio copias del mismo a la Municipalidad y a Tica Hen como herramientas de trabajo para la recuperación. La Dirección de Cultura cuenta, además, con fichas que fueron muy bien guardadas dentro de la Municipalidad y de las que nosotros también hemos obtenido una copia. Todo este material sirvió para hacer un seguimiento de las piezas del museo pudiendo constatar qué hay, lo que falta, lo que fue devuelto a sus dueños (piezas prestadas) y el estado de las mismas, así como también algunas piezas que no estaban inventariadas en la copia con la que contamos. Todo este trabajo que consistió en fotografiar los objetos existentes, constatar su estado para ver qué hay que restaurar (trabajo que será realizado por personas idóneas), contactar a quienes prestaron objetos para determinar si desaparecieron o fueron devueltos, pedir informes y dar a conocer al Museo de Antropología de la UNC de todos aquellos objetos en los que ellos tienen ingerencia y catalogar las piezas no inventariadas conformaron una nueva documentación necesaria para cualquier museo.
Mientras tanto se realizaron gestiones por el espacio para que este museo funcione y se presentó una carta al Concejo Deliberante para que ellos realicen las investigaciones necesarias con respecto a las irregularidades que se cometieron durante el tiempo que transcurrió desde el cierre del Museo hasta la actualidad.
El Grupo Tica Hen se encuentra trabajando en la muestra “Rastros y Rostros. Indagaciones sobre Pueblos Originarios”. Trabajo de investigación sobre nuestra historia más antigua cuyo producto será donado al Museo de la Ciudad para sumar a su colección.
El trabajo para la recuperación de este espacio no termina acá, aún faltan muchas instancias para que esta idea se convierta en realidad, pero no bajamos los brazos; es necesario que el compromiso sea de todos para que finalmente, algún día “La Noche de los Museos” también pueda ser nuestra.

12 de Octubre

Hasta hace no mucho tiempo el 12 de Octubre era una fecha de festejo en donde se conmemoraba “una nueva identidad cultural, producto del encuentro y fusión entre los pueblos indígenas de América y los colonizadores españoles, además de la valorización del patrimonio cultural hispanoamericano” (Wikipedia).  Muy certeramente lo que antes era llamado “Día de la Raza” pasó a ser, en Argentina, el “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” y ya no es un día de festejo sino de reflexión y conmemoración de la “otra” historia… Si la historia la escriben los que ganan…

Es innegable que nuestra cultura está construida sobre una diversidad histórica de la que sería imposible descartar la llegada de los españoles por primera vez a estas tierras como no podemos descartar, de ninguna manera, los componentes afro, árabes o europeos que se dieron a partir de esta fecha que van desde los esclavos negros que trajeron como mano de obra hasta la oleada de inmigrantes que se dio desde el 1800 hasta después de la segunda guerra mundial; componentes culturales que nos conforman. Lo que sí podemos hacer es mantener la memoria y diferenciar las instancias en que estas culturas se fusionaron con la nuestra porque no es lo mismo haber sido negro esclavo, separado de su familia y esclavizado con la de un inmigrante que, huyendo de la guerra, encontró posibilidades de desarrollo en otro continente, por poner algunos ejemplos.

Esta “nueva identidad cultural” fue una fusión por la fuerza en la que una sola de las partes obtenía ganancia en detrimento de la otra mitad que no sólo descendía en número sino también en manifestaciones culturales. Un ejemplo de esto está en nuestra propia ciudad, en donde las discusiones académicas tratan sobre si acá habitaban sanavirones o comechingones, lo que se conoce de estas tribus es producto de años de investigación sobre objetos arqueológicos y en la escuela se sigue enseñando lo poco que pudieron dejarnos las crónicas españolas. De su lengua quedaron un puñado de palabras y de Isquitipi no sabemos su significado; “Cuando muere una lengua entonces se cierra a todos los pueblos del mundo una ventana, una puerta, un asomarse de modo distinto a cuanto es ser y vida en la tierra” (Miguel León Portilla). Hasta 2007 en que los habitantes del Pueblo de La Toma levantaron la voz para decir “somos Comechingones” se creía que era un pueblo totalmente exterminado.

Hablar hoy de esto, comprenderlo e interesarnos es algo que nos debemos porque para crecer como sociedad es necesario conocernos en todos los aspectos históricos y culturales que conforman nuestra identidad y que nos atraviesan en todo el transcurso de nuestra historia hasta el día de hoy. Hubo un tiempo en que la idea de haber sido colonizados por civilizaciones “más avanzadas” era muy bien aceptado, hoy sabemos que lo que realmente sucedió fue una invasión lograda con esclavitud, robo y muerte de los habitantes originarios de estas tierras en la que se buscó prevalecer culturalmente y en la que la mixtura fue producto de la fortaleza de los oprimidos y no de la buena intención de los opresores. Opresión que hasta el día de hoy continúa en cada lucha de los pueblos originarios que aún viven en nuestro país.

La “valorización del patrimonio cultural hispanoamericano” no puede hacerse si solo nos reconocemos a través de la conquista, si las instancias históricas que nos definen son parciales y en las que se desconoce, sobre todo, las lágrimas y la sangre derramadas en pos de un “progreso” que no se basó en el respeto y que significó un proceso en el que algunos valores culturales que nos conforman comienzan a asomar recién ahora en tanto que otros se han perdido para siempre.

Para reconocernos desde el respeto debemos comenzar desde lo más pequeño, nuestra ciudad forma parte de la historia del país, no hay que ir muy lejos para encontrar vestigios de nuestros pueblos originarios,  primeros dueños de estas tierras, Isquitipi, quienes son el ejemplo más cercano de cómo la llegada del español fue un quiebre histórico que merece ser recordado; ¿cuánto y qué sabemos de ellos? ¿en dónde reconocemos la influencia de su cultura como aporte para nuestra identidad?

Inmigración

Dijo Octavio Paz: “Los mexicanos descienden de los aztecas; los peruanos, de los incas, y los argentinos, de los barcos”.
Desde la llegada del español por primera vez a estas tierras cambiaron muchas cosas y comenzaron nuevas relaciones a las que les pusimos nombres: noble, español, criollo, pardo, mestizo, indio, negro, esclavo, libre; hemos construido nuestra historia a través de una diversidad de culturas que aportaron un eslabón de la cadena que conforma nuestra cultura.
La composición de “nuestra sangre” ha fluctuado, a través del tiempo, en reivindicar ciertos atributos según la necesidad de identidad que nos conviniera. Río Ceballos, aunque se constituyó desde el principio como un pequeño pueblo no escapó nunca (y hasta el día de hoy) a estas parcialidades históricas que creemos convenientes para nuestro tiempo.
La realidad es que estamos conformados por muchos y diversos ingredientes culturales que definen nuestra identidad y uno de ellos es la inmigración que se dio en varias etapas.
Hacia finales del 1800 se dio la primera; la segunda y la tercera fueron luego de la 1º y 2º Guerra Mundial, respectivamente, en donde las bajas condiciones de vida y supervivencia en el viejo continente dieron lugar a grandes oleadas de emigración hacia América que brindaba grandes posibilidades.
De esta manera, Argentina, que ya tenía una gran cuota de “Españolismo”, sumaba nuevos pobladores de sangre europea, mayoritariamente italiana, pero también inglesa y alemana que encontraría en este lugar un espacio en donde vivir, trabajar y dejar descendencia.
Dejando de lado un análisis mucho más profundo y extenso de las ideas y consecuencias que esto tuvo en épocas más cercanas, es innegable que nuestra historia fue forjada por la gran cantidad de inmigrantes que llegaron a nuestro país y que hicieron de este lugar su patria.
Ya en el año 1895, en el Censo Nacional, podemos ver la llegada de extranjeros a Río Ceballos, la mayoría comerciantes, rubro que era una novedad en esta zona rural de labradores, agricultores y estancieros que iba perfilándose a lo que luego sería una zona turística por excelencia de las sierras de Córdoba.
Hoy, aún, viven en nuestra ciudad algunos de estos inmigrantes, hijos de ellos o nietos. Testigos de esta parte de la historia y parte fundamental de nuestra identidad como ciudad.

9 de Agosto. Día Internacional de los Pueblos Originarios

Rescatar la memoria de quienes habitaron este suelo por primera vez significa una reivindicación no sólo a ellos sino también a nosotros mismos ya que la historia no puede ser parcial, lo que hace a esta ciudad hoy, no puede ser construido desde un momento elegido arbitrariamente y que contemple ciertas características que nos parecen deseables para este momento de la historia.

La construcción de la historia de Río Ceballos debe ser completa, es necesario contarla desde el principio porque nuestros pueblos originarios constituyen parte de nuestra identidad y no es posible la construcción de ésta y de nuestro futuro sin memoria.

Isquitipi, Ministalaló, Estancia San Isidro, Río Ceballos, son nombres que se encuentran en reseñas sobre los primeros años luego de la llegada de los españoles y que, por ser muy resumidos, no dan cuenta de los cambios que resultaron muy significativos en el paisaje pero, sobre todo, en la población. El pueblo Comechingón fue hecho esclavo, reducido, exiliado y gran parte de ellos, exterminados en nombre de un progreso que venía en barco del otro lado del mundo. Junto con ellos se perdió también el lenguaje, es así que Isquitipi o Ministalaló, entre otras, son de las pocas palabras que llegaron hasta hoy.
El pueblo Comechingón que habitaba la zona llamó Isquitipi a la cañada donde habitaba, por la que pasaba el arroyo Saldán. Se conoce la forma de vida de este pueblo por medio de la exploración previa a la fundación de la Ciudad de Córdoba que mandó a hacer Jerónimo Luis de Cabrera, esta exploración comprendía el empadronamiento de sus habitantes. Esto sirvió para encontrar el mejor lugar para fundar la ciudad, pero también se comenzaban a delimitar las mercedes de tierras que serían entregadas a los españoles que acompañaron a Cabrera.

Estos pueblos eran numerosos y cada uno respondía a un cacique pero estaban comunicados entre sí, eran pequeños y estaban cercados por plantas espinosas y cardos a modo de protección contra ataques de otros grupos. Vivían en casas semienterradas por la misma razón antes mencionada, pero también para protegerse de las inclemencias del tiempo y en cada una vivían varias familias que estaban emparentadas entre sí. Vivían cerca del río y tenían sistemas de riego ya que eran labradores y criaban ganado de donde obtenían alimento y ropa. Es difícil saber cómo estaba diseminada la población en este lugar, pero habiendo vestigios de su cultura en todas partes no es tan difícil imaginarlo. Sobre las partes más planas del terreno, como lo que hoy ocupa El Campo de Deportes o en la terminal, se han encontrado artefactos prehispánicos, así como también a todo lo largo del río. Parece claro que estaban organizados, vivían en sociedad y sabían proveerse de todo lo necesario para vivir en un entorno natural. En nombre de qué progreso los españoles se creyeron con derecho a ser dueños de estas tierras y de quienes las habitaban?  Evangelización y esclavitud son dos caras de una misma moneda que sólo tenía un fin: la ocupación total de este nuevo lugar del cual obtenían beneficios mediante la explotación de los lugareños que ya no trabajaban para ellos mismos. Así se conformaron las nuevas familias más pudientes en el nuevo continente que se adjudicaban, compraban y vendían tierras con mano de obra incluida. Es muy relevante el hecho de que durante casi 100 años este lugar seguía llamándose Isquitipi y no por respeto de la lengua originaria, ya casi al final eran muy pocos los aborígenes que habitaban esta zona. El español no tenía un sentido de pertenencia subjetivo sobre las nuevas tierras adquiridas, ni siquiera las habitaba; desde la ciudad, donde también tenían terrenos, las administraban para obtener los mayores beneficios.

Las palabras Isquitipi y Ministalaló aparecen por primera vez en 1583 en la merced de tierras que se le da a Juan de Soria, primer español dueño de estas tierras y que llegó con Jerónimo Luis de Cabrera, esto significaba ser “hidalgo”, de la clase alta y noble de esa sociedad. A partir de ese momento cambia la forma de vida de los pueblos antiguos y también el paisaje y los límites que hasta ese momento existían. De esta manera comienza a dibujarse de a poco el Río Ceballos que conocemos, un pequeño pueblo que hoy es ciudad, asentado sobre tierras que a cada rato nos demuestran que fueron habitadas por otra cultura, anterior a la nuestra, diferente pero que forma parte de nuestras raíces y que merece (nos merecemos) comprenderla como parte de nuestra historia. Para conocer a  nuestros pueblos originarios no hace falta ir muy lejos, no hace falta ir al museo o buscar en libros o en internet; hace falta atención y observación, pero, ante todo, respeto. Porque la historia de Río Ceballos se escribió con papel y tinta, con piedra y lana, se escribió en comechingón y en español… se escribió con cruz, espada, sangre y lágrimas.

Este texto se hizo desde el original de De Pueblo a Ciudad

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Fotografía del libro “El Río de los Ceballos” de Carlos Page.

.

Problematización de la construcción de nuestra identidad.

Hace poco más de un año decidimos conformarnos como grupo para aunar criterios e ideas y, desde lo colectivo, comenzar a trabajar sobre el patrimonio de Río Ceballos. Desde las individualidades decidimos organizar nuestros objetivos para que nuestro trabajo rinda mejores frutos. Desde nuestros diferentes criterios esbozamos un estatuto que sería el principio de algo a concretar: ser una asociación civil. Sin embargo, y antes de esta instancia burocrática, planteamos las líneas de trabajo que hoy nos mueven a realizar actividades y acciones en pos de nuestros propósitos y objetivos.

De esta forma definimos que nuestro radio de acción sería el relevamiento, protección y señalización del patrimonio arquitectónico, arqueológico, histórico y cultural, tangible e intangible de Río Ceballos y alrededores. Esos alrededores comprenden datos que sean relevantes para nuestra localidad.
Estas acciones responden a un objetivo que no es ni novedoso ni revolucionario en nuestra localidad: Construir nuestra identidad.

Tal es así que nos planteamos el tema, no como construcción en sí, sino como una problematización del mismo. Porque la construcción de nuestra identidad fue planteada a la largo de nuestra historia como sociedad de muchas maneras diferentes, y no somos nosotros quienes pretendemos darle una solución, porque esta debe ser resuelta por toda la comunidad.
La problematización define una instancia de investigación que conceptualiza un espacio vacío de información respecto de nuestra historia. Y para resolver este vacío es necesaria una actitud crítica y abierta, basada en la realidad, en cuanto al objeto de estudio comprendiendo en el camino las investigaciones o acciones que se han llevado anteriormente. Creemos que nuestra historia nos ha llevado, necesariamente, a este punto: nos preguntamos a cada rato cuál es nuestra identidad, estudiamos épocas particulares que marcaron nuestra historia, emprendemos acciones que creemos novedosas dejando de lado las que ya existen y que son el punto desde donde debemos partir para continuar, construir o disentir en esta tarea.
Pero lo más importante: la problematización no busca una respuesta inmediata ni es absoluta en cuanto a sus resultados; persigue, ante todo, la búsqueda de respuestas parciales que contribuyen a la elaboración de la solución a un problema aunque no se constituya como solución real en sí.

Entonces, el trabajo que realizamos desde Tica Hen es plantearnos como sociedad esta problematización, que entre todos podamos construir nuestra identidad. Nuestro aporte es ampliar el panorama, integrar a nuestra historia instancias temporales que no son tan tenidas en cuenta; reconocer el trabajo previo basándonos en el mismo para seguir construyendo (desde la afirmación de los mismos hasta su refutación (refutar es aceptar que hay una idea anterior). Nos propusimos, como cosa importante, hacer nuestras propias investigaciones,pero también remitirnos a las investigaciones de quienes, movidos por los mismos objetivos que nosotros, marcaron un camino previo en esta construcción. Para que no siga pasando lo inevitable: el eterno comenzar.

Desde el nacimiento de Tica Hen tuvimos muchas ideas que con el tiempo fueron tomando forma, en muchos casos encontramos que ya habían sido trabajadas por otros y al descubrir esto no nos desanimamos pensado que no habíamos descubierto nada, sino que con gran deleite decidimos retomar el trabajo previo para sumar.

La identidad de Río Ceballos será una construcción colectiva en la que participamos todos.

Datos extras sobre los documentos

interior capilla

Realizaremos el último artículo sobre los documentos antiguos de defunciones. En éste compartiremos datos de algunas actas específicas que muestran algunas cosas de nuestro pasado y que pueden resultar interesantes. Muchos de estos datos no son de Río Ceballos en particular sino de zonas aledañas pero que ilustran muy bien el entorno en el que se vivía por aquellos años.

Algo que llama la atención es que en algunos casos, incluido Río Ceballos, se enterraba gente de la que no se tenían muchos datos, frases como “murió a la edad como de 25 años” o “se ignora el nombre de los padres” (o del esposo) e, incluso, que se ignora el nombre del difunto o su apellido, o ambos.

También encontramos casos de personas que fueron enterradas cuando estaban de paso por un lugar, ignorando la mayoría de los datos de las mismas. Algunos ejemplos:

…como de veinte i seis años, muerte repentina, pasajero, según los datos que se han tomado era soltero y vecino de San Marcos…

… Natural de la Provincia de Buenos Ayres, que había venido a este lugar con motivo de reparar su salud. Se cree que es soltero, no se sabe el nombre de su padre, como de 26 años de edad. Se le encontró muerto en la cama… (En Río Ceballos)

… (conocido por el chileno médico), como de 50 años, se ignoran los demás datos, se encontraba desde poco tiempo en este lugar en calidad de ambulante, muerte repentina… (En Río Ceballos)

O de “un forastero de Río Cuarto” o alguien que “dice ser chileno”.

Caroya contaba con un cementerio para disidentes en donde se enterraban personas que no profesaban el culto católico o que no eran bautizadas.
En 1891, sin sepultura eclesiástica, se enterró a un “norteamericano” que declaró ser protestante y que murió de tisis. Lo mismo ocurrió con un inglés.
También en ese mismo año se sepultó en el “sementerio de dicidentes a una criatura sin bautismo, muerta al nacer”.

El hecho de que una persona no fuera católica se tomaba muy en serio en esa época, en 1890 una entrada en el libro de defunciones dice lo siguiente:

El dia veinticiete de Mayo del año mil ochocientos noventa, sin consentimiento del Capellán ni del cura párroco, ignorantemente por el sepulturero se enterro el cadáver de un párbulo nacido muerto, i en duda de si fue bautizado. Hijo legítimo de …. I por ser asi conste lo firmo.

Otra entrada de 1886 es más extrema, se encuentra tachada como que corresponde a otro año y dice:

… mandé negar sepultura eclesiástica al cadáver de …. Por haber muerto impenitente, despojando al sacerdote y amenasandole con una escopeta a tirarle. Se dice ser casado en Europa, murió como a la edad de 45 años de cólera. Italiano…

En 1887 aparece la misma defunción:

Mandé negar sepultura eclesiástica al cadáver de …. Por haberse negado recibir los sacramentos, se dice ser esposo de…. En Italia, murió el mismo día a la edad de 49 años, de cólera…

Ya hemos hablado, anteriormente, de las causas de muerte y el hecho de que muchas de las anotadas como “muerte natural” podrían tratarse de enfermedades desconocidas que se registraban de esta forma. Como datos extraños para ejemplificar esto están el caso de dos gemelos, muertos a la edad de 2 meses, con un día de diferencia, por esta causa, o en 1899, gemelos muertos a la media hora de nacidos.

En cuanto a muertes de hermanos por enfermedades, en 1900, otro par de gemelos muertos a los 21 y 23 días por fiebre. O en 1887 dos hermanos, muertos el mismo día a los 10 meses uno y 3 años el otro de “viruelas”.

Otra cosa que mencionamos en el artículo anterior es que estos documentos se realizaban a mano, por personas que podían cometer errores y que es preciso investigar cuando los datos que precisamos tienen ciertas irregularidades. Tal es el caso de tres entradas diferentes que podrían remitir a lo mismo:

El día veinticinco de Setiembre de mil ochocientos noventa y siete, yo Cura y Vicario Interino de Colón, Provincia de Córdoba en el Cementerio público de Río Ceballos, mandé dar sepultura eclesiástica al cadáver de Jose Angel Dominguez hijo legítimo de Jose Maria Dominguez y N. N. Murió el día anterior a la edad de dos años de bronquitis y por ser asi lo firmo.
Ambrosio Ramos.

El día veintiséis de Setiembre de de mil ochocientos noventa y siete, yo Cura y Vicario Interino de Colón, Provincia de Córdoba en el Cementerio público de Río Ceballos, mandé dar sepultura eclesiástica al cadáver de José Angel Dominguez, hijo natural de Juana Dominguez, murió el mismo día a la edad de 2 años, muerte natural y por ser asi lo firmo.
Ambrosio Ramos.

El día dieziciete de Octubre de mil ochocientos noventa y siete yo Cura y Vicario Interino de Colón, Provincia de Córdoba en el Cementerio público de Río Ceballos, mandé dar sepultura eclesiástica al cadáver de María Regina, hija legítima de José María Dominguez y Sandalia Oliva. Murió el día anterior a la edad de 2 años de bronquitis y por ser asi lo firmo.
Ambrosio Ramos.

Estas tres entradas generan confusión por ser tan iguales en el mismo año.
Revisando los documentos históricos podemos constatar que existe un José Angel Dominguez nacido en 1895, hijo de Juana Dominguez.
Y si bien existe María Regina Dominguez, nacida en 1895, hija de  José María Dominguez y Sandalia Oliva, sus otros hijos se llamaban José Ramón, nacido en 1893 y José de los Santos, nacido en 1883.
Nada es determinante, es probable que existieran dos José Angel de familias diferentes con las mismas edades.  Sin embargo, ateniéndonos a lo anteriormente citado de que estos documentos eran transcriptos a mano de otros elaborados anteriormente podrían existir errores. Y teniendo en cuenta que la causa de muerte del primer caso es por bronquitis, algo que representaba una epidemia, cabría pensar que en una misma familia podrían morir varios hijos en un corto lapso de tiempo y que el cura confundiera las edades de los fallecidos (hemos comprobado que estas cosas eran muy comunes en estos documentos). Además, teniendo en cuenta otros ejemplos que ya hemos puesto, datos que se ignoraban podían ser obtenidos después, como que N. N, se trataba de Sandalia Oliva.
Podría ser, entonces, y solamente como teoría y tentativa, que el primer Dominguez podría haber sido José de los Santos o José Ramón, hermano de Regina, quienes murieron por una epidemia de bronquitis, que se repitió el primer caso confundiendo los nombres de los padres y, por ende, las edades, o que existiera un gemelo de Regina del que no encontramos documentos de nacimiento o residencia.
Estos son los obstáculos con los que nos encontramos cuando revisamos estos archivos.

Podemos añadir, para comprender estos documentos, la forma en que se escribía o se daban características de las personas:
Los hijos naturales eran fuera del matrimonio y el nombre de la madre era el que aparecía en los documentos, generalmente; los hijos legítimos eran los provenientes de familias consolidadas. Y si bien, en épocas posteriores ser madre soltera era para vergüenza, son muchísimos los casos de hijos naturales registrados.
Muchas actas de defunción no registran causas de muerte ni edades, sin embargo algunas aluden a “parbulos”, que eran menores; hoy se considera párvulos a los niños que no están en edad escolar (6 años). En el caso de las personas solteras la filiación se hacía nombrando a los padres, siendo casados, se escribía que era “esposo o esposa de”. Hay algunas anotaciones sobre hijos de crianza de una familia, o hijos naturales de una mujer y de crianza de su esposo.

También encontramos, como dato curioso, que durante la mayoría de los años estudiados, el Cura y Vicario Interino era el mismo (Ambrosio Ramos), la forma de escribir los documentos cambia a través de los años no sólo en su caligrafía sino también en la ortografía, aparecen acentos en palabras antes no acentuadas, parbulos se convierte en párvulos, viruelas en viruela, toz combulsa en tos convulsa, etc. Hidropesía está escrito “idropecia” o “idropesia” y aparece la palabra “reufma” o “refrio”. Estas formas de escribir eran generales para todo el territorio argentino y no representaban faltas a lo que hoy llamamos “ortografía y gramática”.

Haremos mención a un dato incluido en estos libros de defunción:

En Octubre de 1892 el Gobernador de la Provincia, el Dr. Manuel D. Pizarro dio un decreto  cambiando el nombre de departamento (antes Anejos Norte) por el Departamento Cristobal Colon.

La costumbre hace que luego de esto aparezcan intercaladas muchas entradas que dicen Anejos Norte y Colon, por lo que resulta importante, en el caso de utilizar estos datos de alguna forma, tener en cuenta que a partir del año establecido, y a pesar de lo que escribiera el cura, Anejos Norte era Colón y esta entrada es fundamental.

Como último dato tenemos que Ambrosio Ramos murió en 1903 y fue enterrado en la Capilla de Río Ceballos donde se desempeñaba como cura. El documento es más que elocuente: “en la Capilla del Río Ceballos”, dentro de la capilla, frente al altar; hoy podemos ver en el piso de la Iglesia Vieja un parche de baldosas que no son iguales a las demás ya que su cuerpo fue sacado, llevado al cementerio San Isidro y, finalmente, sepultado al lado de la Capilla, junto al padre Alfredo Cavalotti, al lado del ceniciario. Dice María Teresa Ergueta, en su libro “La novela de Río Ceballos” que el cuerpo se encontraba dentro de la capilla bajo una lápida de mármol blanco la cual, entre idas y venidas, desapareció misteriosamente. Probablemente en ella dijera que murió en 1903 y no en 1908 como aparece en los libros y en la placa actual, y que la razón de que dejara de ser el Párroco de la Iglesia de Río Ceballos fue su propia muerte. Esto demuestra no sólo la importancia de preservar nuestro patrimonio, sino también el estudio de los documentos históricos.

placas

Estas tres últimas entradas que hemos hecho corresponden a un análisis de documentos históricos que llegan hasta el año 1903. La idea principal era poder determinar la cantidad de enterramientos producidos en Río Ceballos antes de que existiera el Cementerio San Isidro, conocido por nosotros como “Cementerio Viejo”, su número arrojó una nueva incógnita ya que, por la cantidad, creemos que el terreno que ocupa la Capilla Vieja no fue el lugar utilizado para estos fines. Por supuesto, aún queda mucha tela para cortar con respecto a esta incógnita. Lamentablemente no hemos podido encontrar la respuesta por medio de estos documentos, sin embargo nos han servido para mostrar el uso que se puede hacer de los documentos históricos y hacernos una idea de cómo se vivía en otra épocas y que pertenece a nuestra historia e identidad.

Documentos de defunciones

Entre los censos de 1869 y 1895, en Río Ceballos, la población estaba alrededor de los 1500 habitantes. Entre los años 1874 y 1898 murieron en este lugar poco más de 500 personas lo que para la población estable resulta ser un número importante.

Si bien las familias, en general, eran muy prolíficas también estaban acostumbradas a la alta mortalidad infantil en donde algunos bebés no vivían más que algunas horas o días y la muerte de los niños era muy común.

Las causas de muerte que se registran en los libros religiosos demuestran que eran muchas menos las que se producían por accidentes que las registradas como “muerte natural” o “muerte repentina” y las edades en que esto sucedía resultan alarmantes para nuestra época.

Los registros que hemos revisado para este artículo podrían conformar una historia sobre la salud o la medicina de una época y, de hecho, los documentos históricos suelen ser utilizados para estos fines. Nuestro trabajo no intenta ser esto sino brindar algunos datos sobre nuestra ciudad intentando comprender y visualizar las formas de vida de nuestros antepasados.

Los números que se presentan en cuanto a cantidad, edades y causas de muerte pueden resultar terribles para nuestra época y para nuestra localidad en particular, pero no son muy diferentes de las que se registraban en todo el país y responden a causas muy estudiadas hoy en día: formas de vida, alimentación, viviendas, epidemias que se propagaban rápidamente, desconocimiento médico y científico sobre las mismas, falta de políticas de Estado en cuanto a salud y educación y, muchas veces, enfermedades que eran atribuidas a la pobreza tratando de marcar una diferencia social. En este sentido, hemos dicho varias veces que Río Ceballos estaba poblado, en su mayoría, de ranchos, los oficios más realizados respondían a necesidades propias de cada familia y los censos antes mencionados no contienen datos de médicos que habitaran este lugar. Era una zona rural y sería muy apresurado e injusto pensar en términos de pobreza la forma de vida de este pueblo que se replicaba en todo el país.

Como este análisis se desprende del artículo anterior en que intentábamos determinar la cantidad de personas muertas que se sepultaron en un cementerio que nos resulta desconocido, antes de que comenzara a funcionar el Cementerio San Isidro, las fechas que lo comprenden son las estipuladas anteriormente, agregando datos generales de épocas posteriores.

Personas enterradas en el “Cementerio del Río de Ceballos” o “del Río” entre 1874 y 1898

edades

Notas:
Días: hay cuatro casos de bebés que murieron a las horas de nacidos.
91 o más: En 1876 murió una persona de 110 años, en 1877 murió una persona de 100 años y otra de 105.
No especifica: Entre las defunciones en donde no se especifica la causa, 4 de ellos eran párvulos.

Los registros de defunción de este cementerio, por depender de la Parroquia de Jesús María, se encuentran intercalados entre los enterramientos en los cementerios de Salsipuedes, Caroya, San Vicente, Candonga y Capilla del Carmen. Con el tiempo comienzan a aparecer los cementerios de Sinsacate, Jesús María y San Ysidro. Es por esto que algunas de las cosas que mencionaremos corresponden a otras localidades muy cercanas pero que resultan ser datos importantes.

Entre los años 1874 y 1878 no se especifica la causa de muerte.
Los casos de muerte por accidente se registran de la siguiente manera: Picado de una víbora, quemado (4), de un golpe por una mula, ahogada, de apretadura de un carro, picadura ponsoñosa, por un tiro de revolver, a consecuencias de una herida en un costado, apretado y golpeado por el caballo, a consecuencias de un golpe (5 años), heridas de revólver, de una puñalada causada por otro, de quemaduras. En 1900, muerte producida por una puñalada.

Causas de muerte.

En el período comprendido entre 1874 y 1889:

Muerte natural: 184 personas.
Muerte repentina: 40 personas.
Por indigestión: 3 personas.
Por apoplejía: 2 personas.
Por parto: 5 personas.
Por hidropesía: 2 personas.
Pulmonía: 2 personas.
Resfrío: 1 persona.
De aire: 4
Falta de desarrollo: 1
Enfermedad a la garganta: 1
Irritación al vientre: 1
Senectud: 1
Enfermedad al corazón: 2
Aneurisma: 1
Alfericia: 1
Reuma: 1
Bronquitis: 3
De costado: 2
Hipertrofia: 1
Nacido muerto: 1

Varias enfermedades que se presentan constituyeron epidemias en nuestro país, y Río Ceballos no escapó a ellas, salvo en el caso de la epidemia de cólera, que asoló a la provincia de Córdoba; en el Cementerio de Caroya y otros, entre 1886 y 1887, aparecen numerosos casos de muerte por esta enfermedad, sin embargo, Río Ceballos no tiene ni una sola mención al cólera en el período de tiempo sobre el que estamos trabajando.

En el caso de la viruela, que entre los años 1880 y 1901, en Argentina se repetía en forma cíclica, cada vez en mayor frecuencia y con mayor virulencia, Río Ceballos presenta varios casos que dan cuenta de cómo se comportaba esta epidemia.

viruela

No hemos podido encontrar, al momento, información específica sobre otras enfermedades que fueron epidemias en nuestra provincia y de las cuales aparecen algunos casos en estos documentos, pero por la concentración de muertes en un período corto de un año o dos, podemos determinar que constituyeron un caso grave para la localidad, como lo serían:
Tos convulsa: 8 casos de los cuales 5 se concentran en el año 1894.
Sarampión: 4 casos en 1882.
Influenza: 6 casos, 5 de ellos en el año 1894.
Difteria: 11 casos en 1891, 2 casos en 1893.
Bronquitis: 3 casos en 1897.
Tifus: 1 caso en 1890.
Tisis: 5 casos distribuidos entre los años 1891 y 1898.

Tampoco hemos encontrado información sobre dos causas de muerte.
La primera, por su generalidad no es posible ponerla como enfermedad en particular pero que en un contexto y por profesionales podría determinarse, en algunas épocas, como tal: muertes por fiebre, 37 casos distribuidos entre los años 1883 y 1889, con mayor concentración en los últimos seis años.

El segundo es la que se determina como muerte por llagas que registra 5 casos en 1882 y uno en 1887.

enfermedades

La mayoría de los casos de muerte por enfermedad se dio en niños de entre horas de nacidos hasta los 10 años.

La medicina fue evolucionando, de a poco las epidemias se fueron erradicando gracias a las vacunas y mayores conocimientos sobre las mismas, lo que dio lugar, también, a nuevas enfermedades que ya existían pero a las que se les pusieron nombres y tratamientos para evitar la muerte, es probable que muchos casos de Muerte Natural se hayan dado por enfermedades aún no conocidas en ese entonces y que se cobraban la vida de muchas personas, sobre todo niños, algo que nos parece terrible para la actualidad.

En 1899 aparecen varios casos de muerte por “enfermedad no conocida”, pero al año siguiente son mucho más numerosos  los casos por “muerte natural” que por enfermedades y en 1901 y 1902 la totalidad de las muertes se registran de ese modo, algo que resulta, al menos, curioso.
Los documentos históricos de este tipo eran hechos a mano por personas que podían cometer errores y eran transcriptos de otros realizados al momento de la muerte por lo que los errores u omisiones pueden suceder. Pese a esto, siguen siendo de suma importancia para el estudio de épocas anteriores, en este caso para brindar datos sobre salud, pero también para conocer otras cosas que nos pueden resultar extrañas para nuestros tiempos y de las que haremos un último artículo de estos documentos al respecto.